jueves, 16 de enero de 2014

A ver como lo digo para que no ofenda


Si hay algo que no me caracteriza especialmente es la delicadeza en decir las cosas. Borde y borrica son dos adjetivos que mis amigos suelen acompañar al final de mis palabras. No es precisamente la delicadeza mi fuerte y, pese a que debería pensar antes de hablar en muchas ocasiones, termino por dejar salir mis pensamientos libres de ataduras convencionales.

No hace poco, en una velada que apuntaba maneras, se vio truncada por un comentario que se me atragantó entre el jamón y el vino, y del que salió despavorida una frase que acabó con la cena y el posible desayuno. Algo así como “¿y esa gilipollez la has pensado tú solita o la has copiado del Facebook?”. En fin, así vamos mal.

A veces consigo aguantarme las palabras y paso a que no se me note en la cara los pensamientos. Algo así como una expresión donde ni pestañear me atrevo no sea que se confunda con el tic del presidente. Una cara plana, inexpresiva, sin connotaciones no verbales para no caer en el abismo de imprudencia de decir algo inconveniente que me haga perder, si no momentos excitantes, por lo menos agradables. Pero nada. Hasta en esa inexpresión se me nota la intransigencia con la estupidez. Y eso que siempre digo que a mí me provocan por el magín y no por las bragas. Pues ni por esas.

A ver como lo digo para que no ofenda. Verás. Me importa tres cojones la vida privada del personal, los programas del corazón y los chismorreos de tertulias y entrevistas. Me provocan arcadas. Así que debido a mi “déficit de atención a las cosas estúpidas” no sé cuál es la última “noticia” de la que habla todo el mundo. Entiendo que interese a según qué tipo de personas, pero ese no es un tema del que pueda entablar una conversación con nadie. Así de aburrida soy.

Soy de las que leo. Sí. Pero no las memorias de Belén Esteban, de la que la criatura va por la séptima edición (aquí, ¿ves?, voy a pensar mis palabras). Estoy con las de Trajano, pero creo que esas no van a interesar salvo a según que tipo de personas que, por alguna extraña jugada del universo, no se prodigan en mi cama (Nota: acostarse solo con gente que piense y le guste la buena música y el teatro).

Lo de hacer ejercicio no es solo el de origen sexual. En este apartado extiendo el significado de la frase a hacer pilates, caminar, montar en bici…, incluso soy tan generosa que acepto ir de compras como animal de compañía, así que cuando me refiero a hacer algo de ejercicio no solo me refiero al “único” ejercicio. Cuestión de tener la mente abierta.

No me llama especialmente la atención las personas que se tiran horas frente al espejo pensando que ponerse o que dedican minutos y minutos a pintarse el ojo y montarse en el tacón. Debe ser porque, como para mí Fátima cerró el quiosco, el arreglo superficial de los demás me trae al pairo. Así que me echen en cara que no diga lo guapas que están después del tiempo que se han tomado para conseguirlo (en algunas ocasiones con escaso resultado), no me hace sentirme especialmente mal. Todo lo contrario. Me hace sentirme especialmente ágil y salir corriendo dejando a toda tu belleza plantada.

En resumidas cuentas. No soy una persona convencional y en ese “no convencionalismo” no me interesa lo que al común de los mortales sí: ni el balón de oro, ni las disputas de alcoba, ni los cuernos, ni los consejos de amor para salir de una crisis. Todo eso, no solo me parecen estupideces, sino que me provocan reacciones físicas en la piel en forma de urticaria. Sí hay algo que me resulte atractivo es la inteligencia, la capacidad de hacer reír y el compromiso social. Tan sencillo como eso. Sin oropeles, sin grandes alardes.., así, simple como el mecanismo de un chupete.

¿Y a cuento de qué escribo todo esto? No hay ninguna razón. Porque me sale del mismo parrús y porque hoy se me han atragantado las tostadas y el café. Manda cojones.

jueves, 2 de enero de 2014

Haciendo números

Mira tú por donde hoy me he levantado con espíritu matemático y me ha dado por hacer números después de conocer las últimas encuestas electorales. A ver. Según los eruditos sociológicos, a día de hoy, si hubiera unas elecciones la cosa quedaría así:

PP: 34,5%
PSOE: 31,7%
IU: 12,4%
UPyD: 9%
Otros: 12,4%
Abstención: 59,9%

Con estos datos, de los 34,5M de personas con derecho a voto no lo haríamos 20,7M ergo, si aplicamos los porcentajes, el voto de 4,7M de "simpáticos conciudadanos" otorgarían las elecciones a Pancho Villa y sus secuaces (PP) y 1,2M de "chicos listos" del extremo centro, el poder. Conclusión. 5,9M de los 34,5 posibles serían los que decidieran nuestro futuro como país. Esto es, si no me equivoco, aprox. el 17%.... Como veis, muy legítimo todo... 

Yo tengo otros números:

Casos nuevos de cáncer al año: 200.000
Coste medio del tratamiento: 50.000€

Sería de ley que los que sustentan estas políticas de austeridad y recortes fueran los que asumieran los costes derivados de sus decisiones ergo les costaría, sólo el tratamiento oncológico, a unos 1.700€ por barba.... Y eso que en la cuenta no incluyo la deuda pública, los presupuestos de los colegios concertados, el copago farmacéutico, la pasta a la Iglesia según el concordado ni lo que hubiéramos dejado de perder si la pasta de los españoles no estuviera en cuentas en Suiza. Veis como estoy generosa? 

lunes, 30 de diciembre de 2013

Pasos....


Voy a dejar de escuchar los debates, sobre todo sí tocan el tema "presos vascos" y sus "pasos". No sabía yo que los delitos de los presos de ETA fueran diferentes porque, literal, tienen una "intencionalidad política". O sea, que sí, que si el finado o finada no es político o política y su asesinato responde a motivaciones no ligadas al ejercicio de su actividad "profesional", el delincuente o delincuenta (estoy que me salgo con el lenguaje de género) es tratado como al común de los mortales aplicándoles en su totalidad los artículos del reglamento penitenciario (incluidos los beneficios contemplados para todos los presos según vayan cumpliendo años y demuestren buen comportamiento e intención de reinsertarse a la sociedad). 

Pues eso, que no todas las víctimas son iguales..., en todo, porque lo único que ha subido en las dotaciones presupuestarias es la subvención a la AVT.... A ver si nos enteramos que la paz se logra con diálogo y no con injusticias, violencias y posturas intransigentes. Pero claro, mientras sean rentables la sangre de los asesinados por ETA (si, ya veis que no defiendo la violencia de una banda terrorista), no van a dejar perder ese comodín electoral. Estoy a favor del diálogo, de la consulta a los pueblos sobre su futuro, de la modificación de la ley electoral, de la eliminación de la ley de partidos, de la justicia y de la paz. 

Estoy a favor del aborto, de la aplicación de medidas para que quien ha hecho los desmanes, los pague (incluyo políticos, bancos y corporaciones multinacionales). Estoy a favor de la sanidad publica, universal y gratuita, de la educación laica fuera de las garras de la iglesia y de una justicia gratuita que haga justicia igual para todos. Y sí, creo que el manifiesto de los presos vascos es un gran paso hacia la paz y que ahora toca dialogar. Y a los que siguen pensando hipócritamente, de un lado y de otro, sobre este tema que les den mucho por el culo.

Que el año que viene nos traiga magín para votar, ganar para cambiar y fuerzas para lograrlo. Por cierto... "Nosotras parimos, nosotras decidimos". 

lunes, 23 de diciembre de 2013

Navidad, Navidad... Otro año más

Como cada año, un año más, llegamos a estas fiestas con ganas de celebrar y sinceramente veo poco por lo que hacerlo. A poco que una vea las noticias y observe lo que sucede a su alrededor, se convence que, no es que haya poco que celebrar, es que apenas hay nada.

Pese a todo, la sociedad, esa masa informe a la que todo político alude y a la que ninguno conoce en realidad, se empeña en que celebremos. Que sí, que hay que celebrar. Que es Navidad! Tiempo de amor y paz, de reencuentros, de olvidos recalcitrantes, de pasiones... Que sí hombre que sí, que en este tiempo sacamos lo mejor de nosotros y siempre hay tiempo para la alegría... Pues debe ser pero a mi, que este año ando un poco menos alegre, echo un vistazo a mi alrededor, me doy un garbeo, y lo que menos veo son motivos para celebrar.

No quiero ser aguafiestas pero cuando el 26% de nuestro pais está en el umbral de la pobreza, más de dos millones de niños pasan hambre, con casi 6 millones de parados y con este sistema capitalista haciendo alarde de una usura desmedida, celebrar, lo que se dice celebrar, hay poco que celebrar.

Eso si, nos vamos a quedar encantados con que el recibo de la luz "sólo" nos suba un 8% después del susto de habernos amenazado con el 11%. Chico, menos mal!! Casi pagamos un 3% más!! Menos mal que está el salvaguarda de la democracia y la justicia social, ese partido que nos cobija de los demanes del mercado y que en un alarde de honestidad, colaboran con los jueces para que la justicia, esa que es ciega, pueda trabajar sin obice, valladar o cortapisa.

Es cierto que han hecho leyes que igual son un poco restrictivas, pero poco eh, que somos unos exagerados. Al fin y al cabo, sólo nos multan si gruñimos en la calle por esa cosa llamado derechos sociales o, en el caso de las mujeres, por decidir sobre aspectos tan personales como el derecho a parir. No importa que el niño venga un "poquito" malformado porque estos chavalines van a proporcionar a las madres y a sus hijos las ayudas necesarias para que puedan vivir su discapacidad con dignidad. Bueno, siempre tendremos la tele atroz de programas "contraneuronas", el fútbol y esa actividad tan simpática, de nueva creación, que es el "pilla pilla al gay desprevenido", y ya de paso, le jodes un rato por antinatural.

Pues eso, que es tiempo de Navidad y celebraremos cosas como que seguimos vivos, no estamos enfermos, tenemos trabajo y follanos cuando nos viene en gana y nos dejen. Aunque sigo pensando que hay poco que celebrar.... Eso si, en estos días voy a hacer un repasito, como todos los años, a este 2013 que se pira... Balance de momentos y personas, lo mejor, lo peor y lo inadvertido. Balance para mejorar, para modificar y para eliminar, pero sobre todo, para reservar sonrisas, magia y amores para el 2014.  Pues nada, Feliz Navidad.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Hay personas que no debieran irse y otras que no deberían volver


Son pequeñas reflexiones que se tienen cuando pasas un fin de semana estupendo con personas que has conocido en un momento muy concreto y que se descubren como una parte importante de tu vida. Puede parecer mentira pero es posible la amistad verdadera con gente con la que has compartido poco tiempo pero intenso, como en el Camino de Santiago.

Son personas sin egoísmo, de ahí el valor de su compañía porque sabes que si te la brindan es porque te quieren, no porque te necesitan; personas que te ven cómo eres en realidad y no por lo que seas capaz de aportar. Son personas que se preocupan por ti, que están a tu lado aunque estén lejos, que tienen una palabra amable y una sonrisa que regalar… y todo eso sin grandes alardes, ni fanfarrias, ni espectáculos circenses. Puede parecer pastoso, pero es real.

Cuando coincides con este tipo de personas no puedes dejar de pensar que hay gente que está en tu vida y que no debiera irse, léase mis peregrinos que andamos todos desperdigados, y otras que amenazan con volver y no deberían. Esas son las que no enriquecen tu vida, ni te hacen crecer, ni te hacen ser mejor…, teniendo en cuenta que todo esto deberías hacerlo tú sin necesidad de que otro te ayudara. Pero sí que es cierto que existen personas que, solo con hablar con ellas, tu día es un poco mejor y puedes crecer y enriquecerte con mayor facilidad.

Pues esos son mis peregrinos, todos ellos de los distintos caminos. Y a todos les estoy profundamente agradecida porque siempre que les veo, vengo con más fe en el ser humano. Esa misma fe que otros, de manera insistente, te van queriendo quitar y que, si te despistas, te pueden dejar en bragas.

Ellos y mis amigos, Ficus, Mirja, Momo, Raúl, Noema, Cris Cris, Anita, Bartolo…, son mis tesoros, con los que siempre cuento y los que nunca fallan. Ellos son los que nunca debieran irse aunque se tenga que marchar. Que a veces se marchan.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Miradas

Lo que miras y como lo miras define y delimita tu realidad. Son las miradas las que llenan de contenido tu día a día y terminan por ser las responsables de tus sentimientos, de tus pensamientos.... De tu vida.

Te enseñan a leer, a escribir..., te enseñan a sumar, a restar y a hacer cálculos infinitesimales. Pero no te enseñan a mirar. A mirar aprendes con los años, seleccionando, observando y cometiendo errores, muchos errores... Aprendes a mirar en silencio y en silencio descubres que significa lo mirado. 

Quien me conoce sabe que no creo en el amor. Alguna vez vengo con un ataque endocrino y se me escapa dos o tres ideas peregrinas que, en cuanto vuelvo a mirar, desaparecen. No creo en el amor. Cierto. Pero miro con los ojos del corazón y cuando miras con esos ojos todo tu universo se tambalea, te sacude y tienes dos opciones, o sales corriendo, o luchas. 

Decidí hace mucho tiempo que iba a luchar y, de una manera casi conscientemente inconsciente, iba buscando compañeros de viaje. Por prueba-error, muy científica la cosa, han ido entrando y saliendo gente de mi vida. Era sencillo. Muestras una imagen y preguntas que ves. De la respuesta siempre dependía si la persona se quedaba más allá de una etapa, de dos o llegaba al final del camino.

Cuando vas por la calle Serrano, popular calle madrileña, y lo que te devuelve la mirada son ofertas, rebajas y moda, pasando por alto los cada vez más "sin techo" que pueblan prácticamente cada esquina, ya me adelanta que esa persona no puede o no quiere ver más allá. Si es lo primero, tiene un problema. Si es lo segundo, el problema lo voy a tener yo.

Es cierto que me canso de ver injusticias. De personas que tienen que elegir entre tratar su enfermedad o dar de comer a su familia, de los que no han nacido con las mismas capacidades y se les quitan la capacidad de sobrevivir con dignidad. Me canso de ver desahucios, parados, y malos tratos. Me cansa profundamente ver como se destruye la adecuación para facilitar la permanencia de unos borregos que buscan en la violencia soluciones a problemas que ninguno de ellos ha creado. Me canso. Es cierto. Y es posible que por eso busque otras miradas más simples, más de capa. Y cuando me encuentro esas miradas, esas que no invitan a luchar, que sólo quieren mantener su "status quo", las que sólo aspiran a una compañía que disfracen esas soledades compartidas mostrándolas como si fuera amor.., cuando me las encuentro no puedo dejar de mirar su mirada y comprender que no es y que nunca será.

La mirada, esa que te devuelve la realidad por la que luchar, es la base de un amor que no se bien cómo sentir y del qué es mas fácil no creer. Seguiré mirando como siempre he mirado y para no parecer tan rara, como mucho, fingiré ver que no lo he visto... Como mucho.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Y sin embargo..., la dirección


El pasado 18 de octubre acudí a un nuevo estreno de la compañía Réplika Teatro. Esta vez con una obra de esas de calado que te dejan el alma en suspenso y la cabeza en proceso de pensamiento. Iba a escribir que ligera. Pero no. Todo un texto lleno de matices, requiebros y ajustes emocionales de uno de los clásicos del teatro internacional: Chejov. “La gaviota” era la obra en cuestión y la apuesta arriesgada de una compañía que arriesga, que gana con la apuesta y que el día que ponga en marcha una comedia, me la como a besos.

Pero a lo que iba. La obra, en cuatro actos, te da un revolcón de buen hacer escénico así de primeras. Fantástico el ritmo inicial y los actores. Desde el principio se vio que el trabajo actoral iba a estar a la altura del texto pese a que al ser estreno, y esto lo saben bien quien interpreta, el trabajo está aún tierno sin llegar al punto. Así dicho parece que hablo de un churrasco, pero no.

Reconozco que trabajar estos personajes es complicado. Chejov tiene esa puñetera retorcida manía  de escribir personajes poliédricos de mil aristas que no hace más que abocar a los comediantes a un pozo de inseguridades. Por ejemplo. Nina. Así de primeras es una chica inocente, llena de sueños que se enamora de un madurito de éxito que la abandona una vez satisfechas sus necesidades carnales e intelectuales -  esa pobre excusa de meterse en la mente adolescente para conocerla en profundidad y poder escribir al respecto cuando lo que quiere es beneficiarse a una criaturita con ganas de fama y teatro-. Pero no. Nina tiene la fachada blanca y los entresijos grises tirando a amarillo verdoso. Juega con los sueños mientras maquina como alcanzarlos con todas las armas disponibles. Es Heidi y Lolita a la vez. Niña y mujer. Virgen y zorra. Básica y complicada. Intelectual, cazurra, soñadora y realista al mismo tiempo. Un personaje complicado que Beatriz Grimaldo ha conseguido construir dando simultáneamente todas estas pinceladas. Sin duda, es de lo mejorcito de la obra cuando termine de ajustar dos detalles de precisión.

Kostantin o Kostia, a elegir si la relación entre personajes lleva implícitos más o menos situaciones emocionales, es un personaje igual de complicado que Nina. A caballo entre el amor maternal y el odio generacional, Kostia se mueve entre la necesidad de reconocimiento de su madre y la independencia de la figura materna. Oscuro la mayoría de las veces, es solo en el primer acto donde su amor por Nina, por el teatro y la necesidad de demostrar su talento, desprende una luz que poco a poco se va convirtiendo en una bruma gris y espesa donde Raúl Chacón saca lo mejor de su trabajo. Solo un pero. La voz. Me hubiera gustado ver su frustración, su odio, su desesperación sin necesidad de apoyarse en una modulación vocal que le aleja, en algunas ocasiones, de la esencia del personaje. Otro ajuste necesario pero que, pese a todo, Raúl y Beatriz logran hacer una composición magistral que en el último acto eclosiona como tal fuerza que revuelca al espectador en una verbena de emociones.

Irina. Actriz de fama y tacañona hasta decir basta. Con ese glamour que las divas llevan puesto hasta en la cama, se debate entre sus propias inseguridades y sus obligaciones como mujer y madre. Enamorada hasta límites vergonzantes, no duda en arrastrar su ego para no dejar escapar al hombre que será el último tren de su estación. Socorro Anadón me ha pegado algún susto con la voz pero su presencia en muchas partes de la obra transmite, sin necesidad de palabras, todos los matices de un personaje que termina por provocarte las ganas de bajar al escenario y darle 5€ para que le compre un abrigo al niño.

De lo que más me ha sorprendido ha sido el trabajo Manuel Tiedra. Me lo esperaba más plano y ha logrado convencerme de que ese tío achacoso, medio moribundo, prácticamente frustrado, del todo rijoso y con un amor desmesurado por su familia, existe. Convincente. De Rebeca Vecino siempre espero lo mejor y siempre me lo encuentro. Sobria, ajustada al carácter del personaje. Sin un gesto de más ni un movimiento de menos. Ceñida al traje de Masha como un tatuaje. Tan convincente que verla casada con un calzonazos con ínfulas de hombre –Daniel Ghersi saca petróleo de su texto- te deja con ganas de sacudirla y no volverle a enviarle un WhasApp nunca jamás en la vida.

Y ahora toca la dirección que siempre se nos queda en el tintero cuando hablamos de un estreno. La dirección, esa cosa que nadie entiende, que nadie nota y de la que muy pocas personas hablan. La dirección. Pues bien, la dirección es de Jaroslaw Bielski y la adaptación de la obra también. De primeras te da un caramelo al que se le va el sabor en los dos siguientes actos para terminar con dulzor de paladar persistente y ganas de más. Sí. Ritmo y tensión al principio. Perfecta puesta en escena al servicio de una declaración de intenciones que se desvanece en otros dos actos en los que a veces cuesta mantener la atención. Sin embargo, en el último acto se reconcilia con Chejov y con el público y nos ofrece una lección “magister” de como dirigir teatro.

De lo que más me ha gustado de su trabajo es que consigue una coreografía perfecta de los personajes, como en una orquesta donde son el conjunto de los instrumentos, y no el instrumento individual, lo que dan sentido a la obra. Es capaz de, en esa común sinfonía, hacer que destaque cada uno de los actores sin por ello perder la relevancia del resto del elenco. Y esto es difícil, eh! Como difícil es trasladar al espectador la progresiva angustia que se va desprendiendo del texto según va pasando el tiempo. La transformación de los personajes, lo angosto de su universo, lleno de miedos y frustraciones, la oscuridad de un espacio donde se combate a muerte y donde la vida tiene poco valor. Y lo consigue abriendo el interior de la casa con los movimientos de una estructura que termina por anular un espacio, el jardín, donde la vida y las ilusiones iba y venían con fluidez. ¡Bravo!

 Esta vez no se me ha escapado la dirección como no se debe escapar la oportunidad de disfruta de tanto talento. Y una petición: ¿qué tal para la próxima un comedia ligera así para que nos despejemos de tanta realidad? Gracias

Información de la obra. Réplika Teatro